spidersally:

"Y fue entonces ese día cuando me di cuenta de que yo era simplemente una acotación en el guión que estabas diseñando para ti mismo. Y eso no podía ser así, la vida no es un guión, no es un esquema, es un “algo” palpitante. Y me sentía mal, empezaba a encontrar y expresar sentimientos que antes me abrumaban para descubrir qué era lo que te abrumaba de mí. Y sentía terror, terror porque veía como nos acercábamos más al final que al principio, veía la muerte como algo perceptible. Tú y tus dudas; mi batalla diaria. Eras el ser que yo quería para mí, que formaba parte de mi vida, que estaba ahí, que era real; y no podía hacerte cambiar de humor como quien cambia una emisora. -¿Qué quieres qué haga?- te decía desquiciada cuando no conseguía entender por qué me castigabas así. Lo único que parecía intermitente eran el sexo y el drama. Llegó la hora de reciclar la película. Que lo nuestro estaba acabado. Que no me preocupase por ti, que te las arreglarías, que estabas más preocupado por mí. Yo no soy de las que recurren a la bebida o lloran de autocompasión, no me veo saltando de un décimo quinto piso ni lamentándome bajo tu ventana. No soy el tipo de persona por las que haya que preocuparse de que estén bien. Que no me necesitabas. Estabas equivocado, yo sabía que me necesitabas, porque era el último contacto con la realidad humana que te quedaba, porque te quería, y era ese amor doloroso y decadente lo que te separaba del vacío en el que vives la mayor parte del día. Estoy segura de que pensabas que si te quedabas a mi lado te destruirías, igual que todo lo que yo tocaba. Cerraste los ojos conmigo mientras yo me dejaba la piel en demostrar que algo dentro de mí aún funcionaba bien. Y acepté. Acepté que no quería ser perfecta para alguien que sólo coleccionaba mis errores. No somos indiferentes al sufrimiento. No somos insensibles a la alegría. La vida no es un conjunto de trivialidades que pasan o dejan de pasar, la vida no es una comedia corrupta de cinismo. Éramos la locura, y todo lo que juntos tocábamos parecía morir. Y nos rendimos ante ello, y no, hay que seguir sintiendo; hay que seguir sintiendo dolor, placer y amor.  No se puede vivir con el miedo continuo a que te puedan herir. Y míranos ahora, tan apáticos que parecemos subnormales. Por partida doble.”
S. 2010

spidersally:

"Y fue entonces ese día cuando me di cuenta de que yo era simplemente una acotación en el guión que estabas diseñando para ti mismo. Y eso no podía ser así, la vida no es un guión, no es un esquema, es un “algo” palpitante. Y me sentía mal, empezaba a encontrar y expresar sentimientos que antes me abrumaban para descubrir qué era lo que te abrumaba de mí. Y sentía terror, terror porque veía como nos acercábamos más al final que al principio, veía la muerte como algo perceptible. Tú y tus dudas; mi batalla diaria. Eras el ser que yo quería para mí, que formaba parte de mi vida, que estaba ahí, que era real; y no podía hacerte cambiar de humor como quien cambia una emisora. -¿Qué quieres qué haga?- te decía desquiciada cuando no conseguía entender por qué me castigabas así. Lo único que parecía intermitente eran el sexo y el drama. Llegó la hora de reciclar la película. Que lo nuestro estaba acabado. Que no me preocupase por ti, que te las arreglarías, que estabas más preocupado por mí. Yo no soy de las que recurren a la bebida o lloran de autocompasión, no me veo saltando de un décimo quinto piso ni lamentándome bajo tu ventana. No soy el tipo de persona por las que haya que preocuparse de que estén bien. Que no me necesitabas. Estabas equivocado, yo sabía que me necesitabas, porque era el último contacto con la realidad humana que te quedaba, porque te quería, y era ese amor doloroso y decadente lo que te separaba del vacío en el que vives la mayor parte del día. Estoy segura de que pensabas que si te quedabas a mi lado te destruirías, igual que todo lo que yo tocaba. Cerraste los ojos conmigo mientras yo me dejaba la piel en demostrar que algo dentro de mí aún funcionaba bien. Y acepté. Acepté que no quería ser perfecta para alguien que sólo coleccionaba mis errores. No somos indiferentes al sufrimiento. No somos insensibles a la alegría. La vida no es un conjunto de trivialidades que pasan o dejan de pasar, la vida no es una comedia corrupta de cinismo. Éramos la locura, y todo lo que juntos tocábamos parecía morir. Y nos rendimos ante ello, y no, hay que seguir sintiendo; hay que seguir sintiendo dolor, placer y amor.  No se puede vivir con el miedo continuo a que te puedan herir. Y míranos ahora, tan apáticos que parecemos subnormales. Por partida doble.”

S. 2010

Si quieres bailamos.
Permite que sea yo la que marque el ritmo por una vez, dejémonos de convencionalismos y límítate a seguirme los pasos. Tú mientras aprovecha para romperme los límites, acaba con cualquier ínfima distancia que se esté imponiendo entre nosotros, invádeme por un rato o por un siempre. Tócame con mis manos, juguemos a intercambiarnos las razones y hagamos que no haya solo un vencedor, que si tú ganas es imposible que yo pierda y si te pierdes, te iré a encontrar a donde sea necesario. Olvidémonos de todo y seamos nosotros dos nuestra única excepción.
Nosotros, un ritmo, muchas ganas acumuladas, barra libre de risas, kilos de besos, caricias al por mayor y dos copas de buen vino.

Bostezando sonrisas (via hachedesilencio)

"Así se renaudó una amistad prohibida que por lo menos una vez se pareció al amor. Hablaban hasta el amanecer, sin ilusiones ni despecho, como un viejo matrimonio condenado a la rutina. Creían ser felices, y tal vez lo eran, hasta que uno de los dos decía una palabra de más, o daba un paso de menos, y la noche se pudría en un pleito de vándalos que desmoralizaban a los mastines. Todo volvía entonces al principio, y Dulce Olivia desaparecía de la casa por largo tiempo".

Del Amor Y Otros Demonios, Gabriel Garcia Márquez. (via seamospoesia)

  • Ella la convocó esa noche y la amenazó con castigos atroces por cualquier comentario que hiciera de lo que había visto.
  • -No se preocupe,blanca- le dijo la esclava.- Usted puede prohibirme lo que quiera, y yo le cumplo-.
  • Y concluyó:
  • -Lo malo es que no puede prohibirme lo que pienso
Que la eterna noche obscura
me cierre estos ojos que te vieron
dejándome con otros que te vean

"Del amor y otros demonios" 

Gabriel García Márquez

(via deathmasck)